Don Quijote soy, y mi profesión la de andante caballería. Son mis leyes, el deshacer entuertos, prodigar el bien y evitar el mal. Huyo de la vida regalada, de la ambición y la hipocresía, y busco para mi propia gloria la senda más angosta y difícil. ¿Es eso, de tonto y mentecato?.
Son tantas las locuras que nos demuestra este gran hidalgo, que la verdad es que pensaba que este libro iba a ser más aburrido, pero poco a poco veo que me estaba equivocando. ¿A QUIÉN NO LE GUSTARÍA VIVIR ESTAS AVENTURAS? Porque a mi, la verdad es que me encantaría, nunca viene mal un cambio y alguna que otra aventura divertida, dejar a un lado la vida cotidiana y aburrida de todos los días.
En estos capítulos o las nuevas aventuras de Don Quijote, Cervantes demuestra que cuando escribió esta obra quería combatir el auge de los disparatados libros de caballerías, como él mismo dice en elprólogo:"...no ha sido otro mi deseo que poner en aborrecimiento de los hombres las fingidas y disparatadas historias de los libros de caballerías..." La locura de nuestro hidalgo se empieza a ver cuando ve los molinos, y su locura empieza a ver que son gigantes y lucha contra ellos. La primera pregunta que se me viene a la cabeza es ¿tanto te puede cambiar un libro en la forma de pensar y de actuar?
Por lo que se muestra en este libro sí se puede. La prueba está en los molinos de viento y en su batalla con el pobre vizcaíno.
Son tantas las dudas que nos produce el leer este libro, que tenemos que formular algunas preguntas que nos ayuden a resolverlas:
¿Por qué le siguen la corriente cuando saben que está loco?
¿Por qué lucha don Quijote contra los mercaderes?
¿Por qué recibe una paliza por parte de los mercaderes?
¿Por qué queman los libros que ellos consideran herejes, cuando lo único que hacen es crear mundos de fantasía en las personas que lo leen?
¿Por qué queman los libros que a ellos mismo les gustan?
¿Por qué durante la narración en el capítulo VII, Cervantes hace una alusión a uno de sus propios libros?
Todas estas preguntas las iremos contestando según vayamos leyendo el libro, descubramos más aventuras, más batallas, o derrotas. La primera pregunta sí que la podemos contestar porque la respuesta no se encuentra en el libro: todos los seres humanos nos aprovechamos de los demás o nos reímos de ellos cuando vemos que tienen algún problema, no sólo físico algunas veces, sino también mental, como le ocurre a Don Quijote.
Al comienzo del capítulo IV, don Quijote comienza sus aventuras, pero su mala fortuna hace que pierda su primera batalla, aunque había conseguido anteriormente que un labrador dejase de pegar a su criado y le pagase los meses que le debía, ya que si no cumplía con su "palabra de caballero", don Quijote volvería a solucionarlo. Después de arreglar este entuerto, don Quijote decide volver a su casa para hacer caso a lo que dijo el dueño de la venta (coger ropas limpias y dinero, y buscar un escudero). Desgraciadamente, en el camino de vuelta, se encuentra con unos mercaderes que él cree que son "caballeros" en busca de batalla. Él decide luchar, pero para darle un toque de gracia a la situación, Rocinante se tropieza y nuestro Hidalgo cae del caballo; y como hemos hablado anteriormente, los humanos nos aprovechamos de los demás, y eso es lo que hizo uno de los mercaderes. Aprovechó que don Quijote estaba en el suelo y empezó a darle una paliza, que provocó que nuestro gran caballero no se pudiese levantar. Por suerte, al cabo de un rato, un vecino de don Quijote pasaba por allí, y se quedó sorprendido cuando lo vio vestido con esas ropas y tirado en el suelo. Esto último nos demuestra, que todavía hay gente en el mundo que se preocupa por los demás. Cuando se recupera de la paliza, se da cuenta de que todos los libros han desaparecido por un "hechicero", decide ir a hablar con otro vecino para pedirle que fuese su escudero. Su nombre era Sancho Panza, y como era tan ingenuo, don Quijote le contó que ganaría reinos e islas, y que algún día, alguno de todos estos sería de él y de su familia. Con esto último, he llegado a la conclusión de que muchas veces no nos debemos fiar de lo que nos dicen o prometen, porque esto puede ser una gran mentira
¿Podemos vivir en un mundo ficticio en nuestra mente y a la vez en el mundo real? Según Don Quijote, sí se podía cumplir; él vivía en ambos mundos orgullosamente. "Este hidalgo, en ratos que estaba ocioso, empezaba a leer sus libros de caballería..." Esto demuestra que él leyendo estas novelas, imaginaba aventuras que algún día conseguiría y que su vida cambiaría gracias a ellas. Me ha llamado la atención, las alusiones que hace Cervantes a las obras de Feliciano de Silva.
"LA RAZÓN DE LA SINRAZÓN QUE A MI RAZÓN SE HACE, DE TAL MANERA MI RAZÓN ENFLAQUECE, QUE CON RAZÓN ME QUEJO DE LA VUESTRA FERMOSURA" Por otra parte, muchos paisanos decían que estaba loco, pero ¿por qué creían esto? Don quijote en realidad no estaba loco, su único problema fue creerse las novelas (aparte de su extraña vestimenta ). Como buen caballero que él creía ser, fue cumpliendo todos los requisitos que un caballero debe cumplir: Poner nombre a su caballo ( Rocinante); ponerse nombre de caballero ( Don Quijote de la Mancha); buscar una bella dama y ponerle nombre de princesa ( Dulcinea del Toboso) y por último, y lo más importante, que lo armasen caballero. Así es como el Hidalgo comenzó sus "alocadas" aventuras. Y al final como buen caballero debe despedirse de su dama para emprender sus aventuras:
La locura de Don Quijote con las novelas de caballería, me ha recordado cuando yo o cualquier persona comienza a leer un libro que le gusta o que cree que le va a gustar, y empezamos a sumergirnos en ella, como le ocurrió a Don Quijote, que vendió parte de sus tierras para conseguir más libros. Mari Paz Fernández Laguna